Los Dallas Cowboys parecen estar cerca de tomar lo que sería la decisión más grande del offseason. No se trata de una decisión alrededor de Dalton Schultz, Randy Gregory, u otro de sus agentes libres principales. Sino de Amari Cooper, que aún tienen tres años en su contrato.

Cooper ocuparía $22 millones en el tope salarial de los Cowboys en 2022. Siendo que el 20 de marzo su salario para la temporada se convertiría en dinero completamente garantizado, la decisión de los Jones tiene que venir pronto.

De acuerdo a Adam Schefter de ESPN, Amari Cooper “probablemente” será cortado por el equipo. Tal movimiento podría abrirle mucho espacio en el tope salarial a Dallas. Específicamente, $16 millones. Sea si lo cortan o si se deshacen de él a través de un intercambio.

Es una decisión que iría directamente atada a la posibilidad de extender a Michael Gallup y posiblemente a Cedrick Wilson. Pero, ¿es en verdad una buena solución?

Reestructurar el contrato de Amari Cooper abriría aproximadamente 12 millones de dólares, poco menos que cortarlo. Los Cowboys probablemente no quieren tomar esa decisión porque significa perder la flexibilidad que les ha dado el contrato actual del receptor, comprometiéndolos a largo plazo con Cooper.

Pero dejarlo ir es peor. Es crear una nueva necesidad por un receptor número 1. CeeDee Lamb y Gallup podrían evolucionar y apoderarse de dicho rol, pero hay dos fuertes verdades que tenemos que aceptar en esta conversación.

  1. Gallup, quien se perdió nueve juegos en 2021, estará recuperándose de una ruptura de ligamento cruzado toda la temporada baja.
  2. Lamb tendrá que tomar el siguiente paso en su desarrollo y demostrarnos cosas que no nos ha demostrado aún para poder llamarlo un verdadero #1.

Esto no quiere decir que no puedan hacerlo. Si los Cowboys han podido presumir algo recientemente es un grupo de receptores construido de talentos capaces de ser los principales en cualquier otro equipo de la NFL.

Pero ahora Cowboys tiene que apostar a que dicha teoría se convierta en una realidad. Y peor aún, cruzar los dedos por que la lesión de Gallup no cambie quien es el #13 en el emparrillado.

Por más confianza que tenga el equipo en Gallup y Lamb, la realidad es que Cooper está en otro nivel. En vez de darse cuenta de que tienen que involucrarlo mejor en el plan de juego, los Cowboys van a darle vuelta a la página y le quitarán a Dak Prescott su mejor arma ofensiva.

No hay que dejarse engañar por la producción baja que tuvo Cooper en 2021. Es difícil producir yardas y recepciones cuando el balón no vuela hacia ti.

Es un punto bajo incluso para la gerencia de Stephen Jones y los Dallas Cowboys. Estamos acostumbrados, aunque no estemos de acuerdo, a que el equipo invierta poco en agentes libres externos. A que busquen gangas en la agencia libre en vez de tomar riesgos como lo ha hecho cada uno de los campeones recientes en la NFL.

Pero ahora, estamos hablando de los Cowboys dejando ir a uno de sus mejores jugadores. A su mejor receptor.

Y aunque la gerencia a otorgado malos contratos, principalmente el de Ezekiel Elliott, la realidad es que nada cambiaría si el equipo tuviera mucho espacio en el tope salarial. La directiva haría las cosas de la misma manera que siempre las ha hecho.

El roster de los Cowboys probablemente no será mejor en 2022. Y desde marzo, el equipo no está ofreciendo muchos motivos para esperar resultados diferentes. En vez de ello, se tendrá que contar con una mejora de los coaches y sus planes de juego, así como la evolución de jugadores que ya están en el equipo.

Imagen destacada vía Tim Heitman-USA TODAY Sports