Eso sí que fue difícil. Los Dallas Cowboys sufrieron su tercera derrota en cuatro semanas de manera brutal. Lo que se suponía iba a ser un regreso a la victoria para el equipo de Mike McCarthy se convirtió en el momento más frustrante de toda la temporada.

Claro, fue frustrante verlos ser dominados por los Denver Broncos. Pero era fácil descartarlo como “una de esas cosas” que suceden en la NFL. ¡El mismo domingo los Jaguars tumbaron a los Bills! También dolió verlos ser inoperantes en ofensiva en contra de los Kansas City Chiefs. Pero, ¡son los Chiefs! En febrero estuvieron en el Super Bowl y su defensiva ha mejorado ampliamente.

Pero caer ante Las Vegas Raiders en Thanksgiving se sintió diferente. Creo que el motivo principal para esto fue que a diferencia de las derrotas contra Broncos y Chiefs, en este juego parecía haber una esperanza. Después de todo tipo de errores en ofensiva, Dak Prescott pareció asentarse al final del cuarto cuarto. Conectó pases difíciles con Michael Gallup, Cedrick Wilson, y Dalton Schultz. Dak llegó a completar seis pases consecutivos.

Por un momento, pensamos, la ofensiva de élite de los Dallas Cowboys llegó al partido. Tarde, pero llegó. En lo personal, ese momento llegó en tercera oportunidad y tres. Dak había lanzado a una ventana similar antes en esa misma serie, pero una buena defensiva de Raiders evitó que lo completará.

Los bombazos serán los highlights que se van a mostrar una y otra vez, pero puede que mover las cadenas en esta jugada haya sido el mejor pase del partido.

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Todos sabemos lo que sucedió en overtime. Un desastre en equipos especiales que forzó a la ofensiva a arrancar en la yarda 7. Dos pases cortos a Ezekiel Elliott para llegar a tercera y cuatro. Y el mismo quarterback que llevó a los Dallas Cowboys al tiempo extra, pone un pase atrasado a Noah Brown mientras rola a la derecha, usualmente una de sus fortalezas.

Y todo esto sin mencionar mil y una más cosas que salieron mal. Al final la defensiva frena a Raiders y provoca una tercera y 18… pase incompleto, pañuelo, fin del juego. Excepto que no fue así. Después de ese pañuelo, Raiders intentó TRES goles de campo. En el primero, castigaron a Raiders. En el segundo a Cowboys. En el tercero a Cowboys de nuevo. Y sí, el cuarto fue el final del partido.

Y no, a nadie le gustó un juego dominado por pañuelos de las zebras. Ni a los fans de Cowboys, ni a los de Raiders, ni a cualquier aficionado neutral de la NFL que solo quería ver un partido de fútbol americano. No una actuación histórica de los árbitros.

Quizás histórica es una exageración, pero los 28 castigos que se marcaron el jueves son los más que se han marcado en la temporada 2021. Por lo menos las familias de los oficiales no los extrañaron al verlos todo el día en pantalla.

“Deberíamos estar jugando americano, no tochito,” dijo Micah Parsons al final del partido.

“28 castigos. No sé que demonios quieren que diga,” comentó un Mike McCarthy frustrado.

“Esto no es una crítica a las reglas. Es una crítica a la discreción con las que se usan,” remató Jerry Jones.

Podrían escribir libros acerca de todo lo que salió mal para los Dallas Cowboys este jueves. Pero el récord indica 7-4. Y con muchos titulares a punto de regresar las próximas semanas, la esperanza para que este equipo sea un contendiente real sigue ahí.

Imagen destacada vía Jerome Miron-USA TODAY Sports