Los Dallas Cowboys no han tenido la misma ofensiva potente que presumieron al inicio de la temporada. No hay manera de negarlo. La lista de motivos se extiende más allá de solo unos cuantos motivos, pero esta incluye fallas de Dak Prescott, Kellen Moore, los receptores e incluso la línea ofensiva.

Si los fans de los Cowboys buscan un poco de optimismo antes de su compromiso en el Sunday Night contra Washington, podrían encontrarlo en su pasado juego ante los New York Giants.

Prescott jugó mejor a pesar de no haber tenido un juego perfecto y la línea ofensiva se vio mucho mejor con Connor Williams de vuelta en la alineación. Aún así es difícil estar contento con los resultados, siendo que cuatro robos de balón de la defensiva no fueron suficientes para anotar más de 21 puntos.

Faltan muchas, muchas cosas por arreglar.

Hablemos de Kellen Moore por un momento. Su ofensiva se había convertido en una de las mejores de la NFL. Lo suficientemente “élite” para poner a los Cowboys en la conversación del Super Bowl. De la semana 1 a la 6, eran una ofensiva Top 5 en casi todas las categorías. Desde estadísticas tradicionales como yardas y puntos por juego hasta estadísticas avanzadas de eficiencia.

Las cosas han cambiado desde entonces. Los Dallas Cowboys han caído hasta la ofensiva #23 en la NFL en eficiencia medida por el sitio de Ben Baldwin. ¿Qué ha pasado?

En diciembre, la ofensiva de Moore ha sido difícil de ver por varios motivos pero dos en particular parecen ser los más frustrantes. La cantidad de pases pantallas que utiliza esta ofensiva y la cantidad de rutas “stop” que corren sus receptores.*

*Con rutas “stop” hablamos de rutas en la que el receptor se detiene y voltea al quarterback en vez de seguir corriendo mientras el balón va en su dirección. 

Todo esto parece ser parte del proceso de maduración de Kellen Moore que claramente se está viendo forzado a adaptarse a lo que me gusta llamar el “tratamiento Chiefs.” Al inicio del año, se habló mucho de lo que las defensivas estaban haciendo al enfrentar tanto a los Kansas City Chiefs como a los Buffalo Bills.

Sabiendo de la agresividad de estas escuadras en el juego aéreo, empezaron a ver defensivas principalmente alineadas con dos safeties en lo alto al momento del snap. Las defensivas están forzando a los Dallas Cowboys a encontrar jugadas por debajo en vez de ir profundo constantemente.

Según números que compartió Bob Sturm en The Athletic, los rivales están jugando más con dos profundos en lo alto. Esto limita jugadas explosivas. Además, cuatro de sus últimos cinco rivales les han jugado más del 80% de las jugadas con cobertura de zona.

Es importante tener esto en cuenta porque muchos podrían mal interpretar el problema el día del juego. El problema no es que Dak Prescott y Kellen Moore han abandonado los pases profundos. Eso tiene que ver directamente con lo que presenta la defensiva.

El problema tiene más que ver con que no están siendo eficientes buscando el ataque “rápido.” Tampoco lo han sido en el juego terrestre, aunque mejoró un poco contra los Giants.

En semanas recientes, Cowboys ha visto a sus rivales sacar a siete defensivos en cobertura de pase. Evidentemente habrá pases cortos en esas situaciones. Sin embargo, un poco más de buen juego terrestre por dentro y por fuera como el que vimos el domingo pasado podrían invitar a más jugadores a la caja.

Pero se tiene que ejecutar y se tiene que ver más allá de pases pantallas solamente.

Al inicio de la temporada, los Cowboys no tuvieron mucho problema en ajustarse a defensivas contrarias, pero ahora parece que Moore sigue buscando respuestas para afrontar esta tendencia. Aunque la defensiva les está comprando tiempo, en enero se necesitará la ofensiva que vimos en septiembre y octubre.

Imagen destacada vía Tim Heitman-USA TODAY Sports