Por muchos años, generaciones y generaciones de aficionados a los Dallas Cowboys hemos escuchado lo mismo. Comentarios que provocan envidia de la buena y cierto nivel de frustración debido la situación actual del equipo.

“No te tocó ver a los Cowboys de los 90s (o 60s).”

“Si hubieras visto a Troy Aikman…”

“Tom Landry si que era un coach.”

Las mismas frases una y otra vez, solo intercambiando los nombres con muchos otros jugadores incluyendo a Larry Allen, Emmitt Smith, Bob Lily, y un sin fin de leyendas de los Cowboys.

Y aunque es difícil imaginar que esa sequía de trofeos Lombardi está cerca de acabar, hay un jugador actual que me recuerda estos comentarios cada semana últimamente.

Micah Parsons.

Es cierto, hace mucho que la afición de los Cowboys no es testigo de jugadores tan legendarios como los mencionados (y los omitidos) anteriormente. Pero, ¡hey!

Estamos viendo a Micah Parsons.

Después de una temporada de novato en la que ganó el premio al novato defensivo del año y se llevo cinco votos para el defensivo del año, Parsons luce aún mejor en 2022.

En dos juegos, lleva cuatro capturas al quarterback, incontables presiones, y un sin fin de estadísticas impactantes. Realmente parece no haber manera de frenar al arma de los Cowboys. Aunque su velocidad sigue siendo su mayor fortaleza, el defensivo de segundo año está ganando con poder, contre ataques al interior, y mucho más.

Lo está haciendo contra tackles derechos e izquierdos, por el centro de la línea defensiva y en resumen, por donde se lo pida el coordinador defensivo Dan Quinn.

Aunque seguramente lo han hecho toda la semana, los invitó en deleitarse en algunas de las incontables estadísticas que reflejan el dominio de Parsons:

  • 59% de victorias al presionar al quarterback (Usando la estadísitica avanzada de ESPN pass rush win rate). #1 en la NFL por 13% más que Von Miller.
  • Tiene más victorias en esta área por su propia cuenta que siete equipos en la NFL tienen en total.
  • En dos juegos, lleva 13 presiones, cuatro sacks, cuatro golpes al quarterback, y cinco stops, medidos por PFF.

Después de que el defensivo de los Cowboys lideró a la NFL en porcentaje de presiones el año pasado, la teoría de muchos indicando que no lo podría sostener si lo hiciera de tiempo completo está quedando obsoleta. Contra Bengals, Parsons fue exclusivamente un caza cabezas.

Y no sólo es su atletismo, sino su inteligencia y creatividad en el campo. Hace poco, el gran analista John Owning de PFF compartió un análisis de como la postura de Parsons lo hace único en la NFL. Al poner su pie externo alfrente en vez del interno, tiene la habilidad de atacar por dentro más rápido que el resto de los caza cabezas de la liga.

Al ver a Micah Parsons jugar, es imposible negar que tiene todo lo necesario para hacer historia en la NFL. De hecho, lo está haciendo en este momento, rompiendo todo tipo de marcas.

Ningún jugador – antes que el defensivo de Dallas – en la historia de la liga había alcanzado 17 capturas en sus primeros 18 juegos, por ejemplo.

Podríamos seguir listando estadísticas pero entonces escribiríamos un texto más largo que el Don Quijote. Parsons seguirá tumbando récords y posicionandose como uno de los mejores jugadores en la NFL.

Y los aficionados de los Cowboys – muchos de ellos sin recuerdos de un Super Bowl en su mente – verán historia cada vez que sintonicen un juego de su equipo favorito.

Imagen destacada vía Kareem Elgazzar/The Enquirer / USA TODAY NETWORK