Empecemos hablando de Adrian Clayborn, un jugador que quizás siga apareciendo en las peores pesadillas de aficionados de los Dallas Cowboys. Actualmente un agente libre, Clayborn nunca ha sido un jugador de élite en la NFL. Pero al enfrentar a los Cowboys en 2017, pareció serlo.

Con seis sacks contra Dak Prescott, Clayborn se acercó a la historia de la NFL al quedarse solo un sack detrás del récord en un solo juego de Derrick Thomas en 1990 (7). Aquel juego contra Falcons que los Cowboys perdieron 27-7 ha sido sin duda uno de los peores momentos en la carrera de Dak.

Y la cuestión no es que Clayborn se haya convertido en un súper caza cabezas por un solo día. Sino que el tackle Tyron Smith no estuvo disponible para el partido y su reemplazo – Chaz Green – hizo un pésimo trabajo como suplente.

Ahora, los Dallas Cowboys se preparan para enfrentar a Joey Bosa, uno de los mejores alas defensivas en toda la NFL. Y protegiendo a Prescott estará Terence Steele.

En 2020, Steele tuvo que jugar como novato no seleccionado en el Draft y permitió nueve sacks, cometió seis castigos. Terminó calificado como el tackle #76 de 79 según Pro Football Focus.

Y a pesar de todo esto, no hay que preocuparse mucho por el desempeño de esta ofensiva el próximo domingo ante Los Angeles Chargers.

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Desde aquel partido contra los Falcons en 2017, Dak Prescott ha evolucionado constantemente como QB. Tanto que en 2021, es casi imposible no considerarlo uno de los mejores en la liga. Pero además de eso, tiene una ofensiva que lo respalda con una buena línea y uno de los mejores grupos de receptores.

Además, el coordinador ofensivo Kellen Moore le ha abierto muchas puertas a la ofensiva que estaban cerradas por Scott Linehan hace unos años. Si el NFL Kickoff fue indicación alguna de lo que viene con Moore, las cosas lucen muy bien para los Dallas Cowboys.

Una de las estadísticas más importantes para la ofensiva de Cowboys la semana pasada fue el tiempo que le tomó a Dak lanzar el balón. Fue el segundo equipo más rápido en lanzar el ovoide en toda la liga con solo 2.39 segundos en promedio, vía Next Gen Stats.

Muchos interpretarán esta estadística de maneras diferentes. De entrada, es importante señalar que la presión de los Tampa Bay Bucs forzó a Prescott a buscar esos pases rápidos. Sin embargo, lo positivo es que los Cowboys pudieron hacerlo.

Es decir, Prescott pudo lanzar el balón rápido ya que había receptores abiertos. Y además, el plan de juego y diseño de jugadas de Kellen Moore le permitió hacerlo. Eso deberá continuar contra los Chargers para sobrevivir el ataque de Joey Bosa principalmente.

Aunque perder a La’el Collins y a Michael Gallup no es ideal, tanto el nivel de Dak Prescott, el talento de la ofensiva y el plan de juego de Kellen Moore deberían de ser suficiente para compensar sus ausencias en la ofensiva.

Esto no es una situación como la del 2020, donde la línea ofensiva estaba hecha pedazos y había poca estabilidad. Con Zack Martin de vuelta de la reserva de COVID-19, esta unidad tendrá a cuatro de sus cinco titulares.

Debería de haber confianza plena en que esta ofensiva seguirá siendo muy efectiva. Lamentablemente, la defensiva tendrá un trabajo más difícil intentando superar las pérdidas que ha tenido hasta el momento.

Imagen destacada vía Kim Klement-USA TODAY Sports