Mientras nos preparábamos para un enfrentamiento de playoffs de los Dallas Cowboys ante los San Francisco 49ers, los highlights históricos estaban en todos lados. Artículos acerca de la historian entre estos dos rivales. Videos de NFL Films con algunos de los momentos más grandes en la historia de la NFL. Todo esto  y más rondaba en la televisión y en redes sociales.

Roger Staubach apoderándose del equipo para conseguir una gran remontada. Troy Aikman y compañía finalmente destronando a los 49ers en los noventas. La recepción de Alvin Harper para 70 yards que selló el triunfo en 1993. Jimmy Johnson y su grito “How ’bout them Cowboys!” Cosas de equipos verdaderamente grandes.

Nos adelantamos al día de hoy, y esta vieja rivalidad nos brinda una nueva lección. Además de perspectiva respecto a la realidad de la liga, incertidumbre en el staff de coaches, y nuevos debates alrededor del quarterback de los Dallas Cowboys, Dak Prescott.

Estamos en un punto que se ha vuelto muy conocido. Una temporada prometedora encontrada con la falta de éxito en playoffs. La expectativa, las estadísticas, la mejor defensiva que han tenido los Cowboys en más de una década. Todo a la basura en la primera ronda de la postemporada.

La historia existe entre los Cowboys y los 49ers, pero el domingo pasado lo único parecido a aquella rivalidad de los noventas era el color de los uniformes. Tras una derrota dolorosa en la cual los Cowboys fueron superados en cada fase y cada batalla del partido, la afición está frustrada y debería de estarlo.

Lento pero seguro, cada vez se hace más largo el periodo de tiempo en el cual los Cowboys no llegan al Campeonato de la NFC. “Más de 20 años” sin llegar a dicho juego ya es quedarse corto. Ya es un “casi 30 años.”

Y con cada temporada que termina en un fracaso, llega el debate sobre la posición de quarterback. En esta ocasión, es Dak Prescott. Antes de él, fue Tony Romo. El nivel de frustración puede variar, pero muchas veces el mensaje es el mismo en distintos tonos.

“Dak Prescott no nos va a llevar a ningún lado.”

“¡Dak no es élite!”

“Dak es un QB mediano.”

Y luego, viene el comentario que carga una lección escondida que fue reforzada con la derrota más reciente de los Dallas Cowboys.

“Dak Prescott es bueno pero no es el quarterback que nos va a llevar a un Super Bowl.”

Y ahí, muchas veces, está el problema en el debate de la posición de quarterback de los Dallas Cowboys. Prescott, por ejemplo, no tuvo un buen juego contra San Francisco. Eso queda más que claro. Se espera más de Dak en momentos como el del domingo.

Pero, tampoco lo tuvo la línea ofensiva. Tampoco los receptores. Ni Kellen Moore, ni Mike McCarthy en las bandas. En todas las fases del partido, Cowboys perdió sus respectivas batallas. Casi jugador por jugador, 49ers superó a Dallas.

¿Esos Cowboys de los noventas? ¿Esa rivalidad? En 1995, el campeonato de conferencia entre ambos equipos fue el tercero al hilo. Eran rosters de elite con un nivel de talento histórico. En ese duelo, había 19 jugadores All-Pro, 21 Pro-Bowlers, 10 futuros miembros del Salón de la Fama. Nada parecido con lo de hoy en día.

Los grandes quarterbacks de dicha rivalidad como Troy Aikman, Roger Staubach, Joe Montana, Steve Young, constantemente estuvieron rodeados de gran talento que los acompañó en la misión de ganar un Super Bowl.

Por supuesto que no hay que quitarle méritos a ninguno de ellos, son de los mejores en la historia y debe reconocérseles como tal. Pero tampoco se debe ignorar que la receta para ganar anillos no se basa exclusivamente en tener al quarterback indicado.

Con una liga que apenas en 1993 implementó la agencia libre como la conocemos hoy en día, es innegable que la NFL es indistinguible a lo que era la última vez que los Cowboys ganaron el Super Bowl.

¿Qué significa siquiera un “quarterback que nos va a llevar a un Super Bowl”?

En la lista de mariscales de campo que han estado en el escenario más ansiado en el deporte, ves a Tom Brady constantemente. Posiblemente el mejor quarterback de todos los tiempos (dejemos esa discusión para otro día, una a la vez).

Pero también ves a Nick Foles, Jimmy Garoppolo, Jared Goff, Cam Newton. En una mejor categoría pero lejos de ser élite también ves a Matt Ryan, Eli Manning, Joe Flacco.

E incluso los quarterbacks considerados élite por muchos tienen un gran reto de llegar a tal escenario. Aaron Rodgers podría retirarse como uno de los mejores quarterbacks de todos los tiempos y actualmente tiene un anillo menos que Eli Manning. Russell Wilson no ha vuelto a tal escenario desde que se desmoronó el super roster que había en Seattle.

¡Peyton Manning ganó su segundo anillo en uno de sus peores años individualmente hablando!

La realidad de las cosas en la NFL del día de hoy es que tienes que ganar con rosters imperfectos, pero superiores a lo que los Cowboys han conseguido armar en esta era moderna de la liga. Y si no tienes un súper roster, se necesita un coach cuyo esquema potencialice el talento.

Andy Reid y el insistente ataque aéreo de los Chiefs. Los famosos “RPOs” que utilizó Eagles para ganar con Nick Foles. Los mismos 49ers que acaban de tumbar a Cowboys tienen una de las mejores mentes de la liga en Kyle Shanahan.

¿Honestamente? Ojalá que los Dallas Cowboys estuvieran a un quarterback de ganar el Super Bowl. ¿La realidad? Están a mucho más. En personal y en coaches, el camino para los Cowboys de vuelta a los fines de semana de campeonato es uno largo. Y probablemente, el camino más corto incluya a Dak Prescott bajo centro.

Imagen destacada vía Tim Heitman-USA TODAY Sports